Así es el Nuevo Parque Nacional Traslasierra

Se encuentra en Córdoba y tiene una extensión de 105.000 hectáreas. Está ubicado en lo que fue la estancia Pinas, que perteneció a Lisandro de la Torre.



El 21 de marzo de 2018 se creó formalmente el Parque Nacional Traslasierra en el noroeste de la provincia de Córdoba, sobre el límite con La Rioja. Para el ambientalismo es un gran logro ya que, de aquí en más, habrá 105.000 hectáreas protegidas de Chaco Árido y Chaco Serrano, ecorregiones poco conocidas y en un serio estado de fragilidad. Así, el objetivo será cuidar tanto la biodiversidad como su patrimonio histórico, ya que en el predio hay vestigios de la cultura de los comechingones y tiene la impronta de haber sido propiedad del político y periodista Lisandro de la Torre.

Naturaleza y turismo

“La importancia de este nuevo parque nacional radica en que protege el continuo boscoso en mejor estado de conservación de Córdoba, que ha sufrido una gran  transformación de este ecosistema en las últimas décadas”, describe Emiliano Ezcurra, vicepresidente de Parques Nacionales. “Además, esta propiedad se encuentra rodeada de otras que también tienen bosque, así que existe la posibilidad de crear un corredor biológico para proteger la flora y la fauna de la ecorregión. El nombre de Traslasierra obedece a que es un destino ya posicionado turísticamente y el Parque contribuirá al desarrollo económico y social de la zona”.

Es que, ya camino al Parque Nacional Traslasierra, los paisajes ofrecen magníficas vistas que se complementan con la imponente presencia del cóndor, cuya envergadura de tres metros de ala a ala resulta un espectáculo en sí mismo. Atravesando los famosos túneles de Taninga no es raro ver a esta maravillosa ave –que quita el aliento- planear sobre las barrancas. En este sentido, la ubicación del Parque resulta estratégica, tanto para el turismo como para la conservación de la naturaleza, ya que se ubica cerca del Parque Provincial Chancaní, de 5.000 hectáreas, y de la Reserva de Uso Múltiple Salinas Grandes, de 196.000. Por otro lado, también ocupa un papel protagónico en el Corredor de Conservación y Turismo del Norte de Córdoba, junto con el futuro Parque Nacional Ansenuza  y el Parque Nacional Quebrada del Condorito, un área protegida ya posicionada y reconocida por los turistas.

“Este Parque protege para la posteridad una muestra importante del Chaco Árido, en buen estado de conservación, y resguarda especies que en la provincia sólo están allí (como el guanaco) o que son muy raras y están en peligro a nivel nacional, como el chancho quimilero, el loro hablador, el águila coronada y el cardenal amarillo”, explica Francisco González Táboas, director de Comunicación de la ONG Aves Argentinas, impulsora del proyecto: “además, representa una nueva posibilidad de desarrollo a través del turismo de naturaleza, que es una actividad generadora de recursos genuinos para las localidades vecinas”.

El reconocimiento de flora y fauna, la fotografía y el senderismo serán algunas de las actividades principales en el Parque, que podrán complementarse con visitas a la Reserva Chancaní, los pueblos vecinos, las salinas grandes y, por supuesto, toda la zona de Traslasierra. I

Valores de conservación

Según un equipo de biólogos de la Universidad de Córdoba que estudia la zona, a causa del gran hermetismo que siempre reinó alrededor de la estancia Pinas, la información disponible no es abundante pero alcanza para saber que era indispensable convertirla en parque nacional para garantizar su conservación. Además de tener una gran biodiversidad, recientemente se descubrió una especie que nunca había sido detectada en Córdoba y que está en peligro de extinción: el pecarí chaqueño o chancho quimilero (Catagonus wagneri). El sitio también da cobijo a una de las últimas poblaciones de guanacos de Córdoba, además de osos meleros, lampalaguas y matacos bola.

Entre las aves que albergan sus montes de algarrobos, quebrachos, breas, cardones y chañares se encuentran algunas en peligro como el águila coronada, el loro hablador, el carpintero negro y el cardenal amarillo.

“Un parque nacional es una excelente oportunidad para conocer de cerca y de la mano de los guardaparques la naturaleza de ese lugar –reflexiona González Táboas–. Como siempre decimos en Aves Argentinas: no se cuida lo que no se quiere y no se quiere lo que no se conoce. Conocer es la puerta de entrada para querer y cuidar esa última porción del Chaco cordobés y así protegerlo para las generaciones que vienen”.

weekend.perfil.com

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