Efedrina: la pista Rosada

Tras la imputación de un funcionario nacional en el narcotráfico, la Justicia puso bajo la lupa a varios teléfonos de la Casa Rosada.

La investigación narco de la Justicia federal en la que está imputado el exdirector de la Secretaría de Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) José Granero golpea las puertas de la Casa Rosada.

La jueza de la causa, María Servini de Cubría, investiga al menos 34 llamadas en las que aparecen números de oficinas de Presidencia de la Nación, Casa Militar y el PAMI, realizadas entre 2005 y 2008, fecha en la que entraron al país importantes cargas de efedrina que no habrían sido controladas por el Estado nacional. La droga –que es utilizada en la industria farmacéutica, pero también para elaborar estupefacientes sintéticos– terminó en laboratorios clandestinos.

Ahora, tras conocerse el fallo en el que Granero quedó imputado y con un embargo millonario, hay más sospechas. Por caso, Servini de Cubría detectó que de esas llamadas participaba Miguel Zacarías, exsecretario de José Granero. Esas comunicaciones coincidieron con la tramitación de permisos de ingreso al país de cargamentos de efedrina en lotes que –finalmente– terminaron en manos de narcos.

De los 47.625 kilos de efedrina que ingresaron a Argentina entre 2004 y 2008, 40.972 fueron a parar a los laboratorios clandestinos de los narcos. El resto se usó para la fabricación de medicamentos legales, sostuvo la jueza federal de Buenos Aires que sigue el caso.

Una colaboradora de Granero en el Sedronar pasó a integrar el staff de una de las droguerías que desviaron la efedrina a los narcos. La mujer –Sandra Oyarzábal– es la pareja de Alfredo Abraham, presunto proveedor de efedrina de los carteles mejicanos.

En el allanamiento ese laboratorio, se le secuestró a Abraham una tarjeta de Granero que contenía, de puño y letra, el nombre y el número telefónico de Miguel Zacarías, el estrecho colaborador del por entonces director de la Sedronar.

Abraham habría sido quien llevaba la efedrina a Iván Pérez Corti, proveedor de un cartel mejicano y prófugo por el triple crimen de General Rodríguez (ver: “Un triple…”).
De acuerdo con el cruce de llamados que la Justicia realizó, en los días de ingreso de la efedrina al país había varios llamados entre teléfonos de organismos nacionales y los representantes de los laboratorios.

Por ahora, la jueza no sabe quiénes realizaron las comunicaciones desde la Rosada.

Un triple crimen mafioso. Tras seis días desaparecidos, el 13 de agosto de 2008 los cuerpos de Sebastián Forza, Leopoldo Bina y Damián Ferrón fueron hallados en un zanjón, acribillados, a unos 650 metros de la ruta 24, en General Rodríguez. Unas semanas antes fue descubierto un laboratorio clandestino de drogas sintéticas, operado en Buenos Aires por un mejicano. Luego, ambos hechos se ataron: el jefe narco tenía vínculos con Forza.

El nombre de Forza saltó en la rendición de cuentas de la campaña de Cristina y Cobos: aportó cuatro cheques por 200 mil pesos.
Por el triple crimen hay cuatro condenados a perpetua y un prófugo. Por la ruta de la efedrina fueron condenadas 15 personas.

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