Capítulo Final en la Novela de la Herencia del Millonario de Traslasierra, Juan Manubens Calvet.

La valuación final de lo que dejó Juan Manubens Calvet se acordó en cerca de 225 millones de dólares. Luego de pagar gastos y abogados, los herederos se dividirán entre ellos propiedades y dinero por unos 150 millones de dólares.

EL CASO LLEVA 38 AÑOS EN TRIBUNALES

La disputa por la herencia más complicada de la historia argentina podría estar llegando a su fin, si se cumplen las buenas expectativas que por estos días acompañan a las autoridades judiciales que participan del caso y a buena parte de los herederos. Los más optimistas señalan que, si todo fuera bien, este caso que lleva 38 años en los tribunales de Córdoba y que involucra una fortuna de cientos de millones de dólares podría arribar a su estación final antes de fin de año.

Puntapié final

Esto porque la semana próxima se llevará a cabo en los tribunales locales la primera audiencia de partición y adjudicación de los bienes que integran la fabulosa herencia que dejó el millonario de Traslasierra Juan Manubens Calvet, cuando murió sin hijos a la vista en un sanatorio de la ciudad de Villa Dolores el 5 de marzo de 1981.

No será la única audiencia en la que se decidirá la liquidación de la sucesión: podrían ser varias más. Todo dependerá de que las diferentes ramas de herederos, que llevan casi cuatro décadas peleándose con un cuchillo entre los dientes, acusándose ante los jueces y tratando de hacer caer a los demás de la mesa de la herencia, ratifiquen los acuerdos que alcanzaron este mes y pongan sus firmas a una división consensuada de los bienes.

Si bien desde las oficinas del nuevo juez civil que se hizo cargo del caso en mayo de 2018, Carlos Bustos, no quieren emitir una palabra para no sumar algún elemento que ponga en riesgo el acuerdo, algunos de los protagonistas del caso contaron a La Voz los detalles de la negociación.

En una audiencia realizada el 7 de noviembre, las diferentes ramas de herederos acordaron por unanimidad aprobar el proceso de negociación que se inició con los acreedores de la sucesión. Cumplir con esos compromisos con acreedores públicos y privados es un requisito para avanzar al fin del proceso.

Pagar las deudas

Así fue como, por este caso, ya se pagaron nada menos que 150 millones de pesos (más de 24 millones de dólares, al cambio del viernes) en concepto de tasa de Justicia, que llegan para sumar un alivio a las arcas del Poder Judicial cordobés.

Otros 79 millones de pesos fueron a la Caja de Abogados, y también se acordó el monto por pagar a los peritos e inventariadores. A futuro quedan por resolver deudas pendientes con organismos estatales, como la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip).

Un capítulo aparte es el dedicado a los abogados que participaron de este complicado caso durante los 38 años de incidentes que lleva acumulados. Es tanto el dinero que tienen que pagarles que se les reservó un tercio del monto de la herencia.

Si bien esta negociación también todavía está por cerrarse, ya existe cierto consenso en que cobrarán alrededor de 50 millones de dólares. 

Esa cifra la cobrarán solamente por los llamados honorarios de beneficio común, es decir aquellos que les corresponden por haber actuado en interés de todas las ramas de herederos.

Pero, además, cada uno de los grupos de abogados todavía tendrán pendiente de cobrar los honorarios de beneficio particular, que les corresponden por haber defendido los intereses personales de cada heredero, y que deberán acordar con sus clientes.

Ha sido tan compleja la cuestión del pago a los abogados que debieron hacerse reuniones especiales para tratar el tema, relevar cuáles eran sus pretensiones económicas y poner a trabajar a peritos especializados, que evaluaron cuánto dinero se le debería reconocer a cada abogado, y luego arreglar con cada grupo de herederos para ver si está dispuesto a pagar esas cifras.

De esta manera, una vez que se terminen de pagar todos esos compromisos, el dinero que les queda por repartir a los grupos de herederos será de aproximadamente 150 millones de dólares.

Aquí hay que hacer una aclaración importante: se trata de una valuación judicial, realizada por el grupo de peritos que eligió la Justicia. Pero esa valuación no necesariamente se corresponde ni con el valor fiscal de las propiedades ni con el valor real de mercado.

Una acusación recurrente que intercambiaron los diferentes grupos de aspirantes a la herencia en los últimos años fue que el grupo de herederos que estuvo a cargo de administrar la sucesión nunca rindió las ganancias reales que produjeron durante décadas los campos y la hacienda. Los acusaron de subarrendar campos y manejar sin registros, para beneficio particular, buena parte del dinero obtenido.

Los últimos administradores que asumieron a cargo de la sucesión en marzo de 2017, encabezados por Alfredo Soto, dijeron a La Voz que habrían “desaparecido” nada menos que 450 millones de pesos (15,2 millones de dólares según cotización de aquella fecha) producidos en los últimos 14 años por los campos de la herencia.

Hacer la división

Manubens Calvet cimentó su fortuna en el siglo 20 de un modo muy tradicional: comprando campos, talando y vendiendo leña y carbón, y produciendo hacienda. Cuando murió, las estimaciones de su fortuna lo colocaban como uno de los más grandes millonarios de América latina.

Uno de los interrogantes que nunca pudieron responder los administradores históricos de la sucesión, que fueron elegidos por los anteriores jueces que tuvo el caso, es cómo semejante fortuna no creció en todas estas décadas que tan favorables fueron para la actividad agropecuaria argentina.

En la audiencia de la semana próxima, los grupos de herederos deberán comenzar a decidir la manera en que quieren llevar adelante la partición del patrimonio. No necesariamente significa que tengan que dividirlo en partes iguales. Están facultados por la ley para dividir los bienes en hijuelas (porciones) o no, para sortearlas o no, para negociarlas entre ellos, para asociarse entre varios grupos y unir hijuelas, etcétera.

Ese el último acto principal que queda pendiente, y que puede insumir dos o más audiencias. Luego quedará por delante liquidar definitivamente la administración de la sucesión que siempre funcionó en Villa Dolores, y después cada parte deberá hacerse cargo de las deudas que sus diferentes activos mantengan con organismos del Estado y de cualquier juicio que quede pendiente.

Las propiedades que integran la herencia se encuentran distribuidas en cinco provincias (Córdoba, La Rioja, San Luis, Mendoza y Ciudad Autónoma de Buenos Aires) e incluyen grandes campos en las zonas agrícolas más productivas del país. También incluyen la gigantesca estancia Pinas, en el oeste de Córdoba, que ha sido parcialmente convertida en el Parque Nacional Traslasierra por el Gobierno nacional.

Hijos, amantes y otros reclamos pendientes

El acuerdo al que pueden arribar los herederos en las próximas semanas no pondrá fin a otros problemas que han acompañado a la herencia de Manubens Calvet.

Por ejemplo, seguirán activos en la Justicia los reclamos que han presentado numerosas personas que afirman tener derecho a diferentes porcentajes de patrimonio, ya que alegan ser descendientes del millonario de Traslasierra.

Como se sabe, Manubens Calvet murió en 1981 sin dejar hijos, al menos reconocidos.

El médico que lo atendió en vida y firmó su acta de defunción fue el actual titular de la Legislatura de Córdoba, Oscar González, quien dijo a La Voz que el hacendado era estéril porque una orquitis urleana que padeció a los 15 años le impidió tener hijos.

Pese a esto, fueron famosas las historias de personas que se presentaron ante la Justicia afirmando ser hijos biológicos de Manubens Calvet.

La primera fue la llamada Dolores Manubens Calvet, una mujer paraguaya apoyada por el gobierno del dictador Alfredo Stroessner y por un obispo de la Iglesia Católica, que se presentó con una falsa partida de nacimiento que la reconocía como hija biológica, para apropiarse de la herencia.

El caso más conocido es el del correntino Manuel Manubens Calvet, quien no ha sido reconocido oficialmente como hijo (un análisis de ADN no avaló su pedido), pero al menos consiguió que el Estado argentino lo dejara usar a él y a sus descendientes el apellido de quien, sigue afirmando, fue su padre.

Manuel estuvo la semana pasada en Córdoba para reunirse con sus abogados y ver qué estrategia seguirán ahora a partir de esta partición que está a punto de hacer el resto de los herederos. Estos son descendientes de las ramas de los sobrinos del millonario, es decir, de los hijos de sus hermanos.

También existe el reclamo de los descendientes de Margarita Woodhouse, quien durante 37 años fue la pareja de Manubens Calvet en Villa Dolores, aunque nunca contrajeron matrimonio.

Woodhouse murió atravesada por una gran miseria económica en la casa que ambos compartieron y acosada por el resto de los familiares para que desistiera de cualquier reclamo a la herencia del millonario hacendado.

En el caso del correntino Manuel Manubens Calvet, reclama el ciento por ciento de la herencia, al afirmar que es el único hijo biológico. En el caso de los herederos de Margarita Woodhouse, reclaman el 50 por ciento del patrimonio, ya que sostienen que Margarita fue socia de hecho del millonario.

Además, queda pendiente otro grupo de reclamos judiciales, de personas que aseguran ser descendientes biológicos de la rama de alguno de los hermanos de Manubens Calvet, de exempleados que reclaman deudas con la sucesión, y de personas que aseguran tener cesiones de porcentajes de la herencia que hicieron los herederos a cambio de alguna gestión.

La Voz del Interior.

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